Las últimas semanas, el escenario geopolítico mundial ha cambiado radicalmente. Tras años de conflictos internos en Ucrania -en la zona del Dombass- entre pro-rusos y pro-ucranianos, Rusia ha decidido intervenir de forma unilateral e iniciar una incursión militar en el país vecino. Esto ha desempocado en una guerra atroz cuyas consecuencias se dejarán notar en todo el mundo, con gran repercusión en la Unión Europea. Una de las más relevantes es la evolución del precio del gas en España. Vamos a analizarlo en los siguientes párrafos.
Consecuencias de la guerra para España
Si bien es cierto que, debido a nuestra posición geoestratégica, tenemos cierta ventaja con respecto al resto de países de la UE, que tienen una dependencia muy alta del gas ruso. Sin embargo, eso no significa que no vayamos a notar los efectos de la guerra.
El 10% de nuestras importaciones de gas provienen de Rusia -muy poco comparado con países como Alemania, por ejemplo-. La ausencia del suministro ruso, provocará que la demanda a otros países se intensifique y ya sabemos todos lo que ocurre cuando la demanda de un bien aumenta, su precio también aumenta, lo que llevará casi con total probabilidad a un aumento de los precios de la energía.
Incremento de precios en el sector energético
En cuanto a la evolución del precio del gas en España, es bueno que sepas que no solo el gas sube de precio. Tras el ataque, el precio del barril de petróleo se ha situado en más de 100 dólares. Esto va a afectar a todo el sector energético europeo.
Lamentablemente, lejos de reducir su dependencia energética de los combustibles fósiles de origen ruso, algunos países de la UE incluso la incrementaron -véase Alemania que en 2014 decidió reducir las fuentes de energía nuclear-.
Todo esto hace pensar que a corto plazo los incrementos de los precios en el sector energético van a ser una constante.
Por su peso en la economía del país, el sector energético arrastrará al resto de sectores, ya que prácticamente la totalidad de los negocios dependen del mismo en mayor o menor medida. Esto incrementará el IPC interanual y la inflación subyacente. En resumidas cuentas, el poder adquisitivo de los ciudadanos se va a ver disminuido por el efecto de esta inflación.
A nivel macroeconómico la cosa va en la misma línea. Con la subida de la inflación, las políticas económicas de la Unión Europea, que ya intentaban contenerla antes del estallido del conflicto, van a verse obligadas a cambiar. Esto es especialmente desfavorable para España, cuya deuda estructural es grande. Con esta desaceleración se puede esperar un crecimiento económico menor al previsto.
Conclusión
Es difícil saber que pasará a ciencia cierta. Ahora bien, si el conflicto se alarga y las previsiones se cumplen, el sector energético europeo sufrirá incrementos significativos. Como resultado, habrá una subida del precio del gas y la luz. Y como de costumbre, lo pagarán los ciudadanos.


